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sábado, 31 de julio de 2010

Una mujer mató a ocho de sus hijos apenas nacieron

Horror en un pueblo de Francia. Dominique Cottrez tiene 45 años. Entre 1989 y 2006 tuvo ocho partos y asfixió a todos los bebés. A dos los enterró en su vieja casa y los otros seis estaban en la actual. Recién se descubrió hace 6 días.

Es el mayor infaticidio de la historia moderna de Francia. Una enfermera de 45 años confesó haber matado uno por uno a sus bebés a medida que fueron naciendo, entre 1989 y 2006. En total fueron ocho, asfixiados y puestos en bolsas de plástico. Dos fueron hallados bajo tierra, el último fin de semana, en una casa donde la mujer había vivido con su marido. Los nuevos propietarios hicieron la denuncia cuando descubrieron la evidencia mientras realizaban trabajos de jardinería. Los otros seis cadáveres, declaró después la acusada, estaban en el sótano de su actual vivienda.

La macabra historia ocurrió en un pequeño pueblo de 600 habitantes llamado Villers-au-Tertre, al norte de Francia, entre París y Lille. La protagonista fue identificada como Dominique Cottrez, que ahora podría enfrentarse a una pena de prisión perpetua si los análisis médicos y psiquiátricos determinan que era consciente y responsable de sus actos.

Según los investigadores, la “fuerte corpulencia” de Cottrez le permitió, a lo largo de todos esos años, ocultar que estaba embarazada. Dicen que ni siquiera el marido se dio cuenta. En un primer momento éste fue detenido, pero luego quedó libre y figura en la causa como testigo. Al parecer, se mostró tan consternado como el resto del pueblo al conocer los hechos.
Fue la propia acusada quien, interrogada por la Policía luego del hallazgo de los dos primeros bebés enterrados, confesó que había otros seis en el garage de su casa actual, a los que ella había asesinado. Como excusa de los crímenes, argumentó que había tenido una mala experiencia con su primer embarazo (tiene dos hijas mayores de edad y dos nietos) y que desde entonces no había querido volver a visitar a ningún médico ni apelar a métodos anticonceptivos para no quedar embarazada. “Rechazaba buscar ayuda médica para evitar quedar encinta”, señalaron los investigadores.

Hasta el momento fueron interrogados tanto la acusada como su marido Pierre-Marie Cottrez, un carpintero de 47 años, sobre quien recaía originalmente la sospecha de estar al tanto de lo sucedido. Ahora es considerado “testigo asistido”, una figura jurídica intermedia entre el simple testigo y el imputado. También declararon las dos hijas de la pareja.

“Ella explicó que no quería más hijos y que no quería ver a un médico para tomar anticonceptivos”, dijo ayer el fiscal del caso, Eric Vaillant en una conferencia de prensa. Y agregó: “ Estaba perfectamente consciente de estar embarazada en cada ocasión ”.
“Eran gente normal”, contaron los vecinos de Villers-au-Tertre, que se negaban a cree lo que había ocurrido a pocos metros de sus casas (ver aparte). El marido de la acusada está considerado como alguien servicial y formaba parte del concejo municipal. Además, el matrimonio era miembro del comité de fiestas que organizaba una celebración para el próximo sábado.

Durante los últimos años, el matrimonio vivió en la granja de los padres de Dominique. Cuando estos murieron, vendieron la propiedad y se mudaron al centro del pueblo. Por eso fueron los nuevos propietarios lo que hicieron el macabro descubrimiento.

Fuente: Clarin (Argentina)

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