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lunes, 3 de enero de 2011

Salva la vida gracias a una montaña de basura

Se lanzó a tumba abierta desde el noveno piso y fue a aterrizar sobre una montaña de basura. Las bolsas negras –acumuladas desde hace días en las calles de Nueva York- amortiguaron la caída de Vangelis Kapatos, decidido a despedirse de este mundo en los primeros lances del 2011. 
 
      El joven de 26 años saltó desde su ventana con la aparente intención de estrellarse contra la acera; un “error de cálculo” le ha permitido seguir con vida.

     “La basura le ha salvado al muchacho”, asegura Ingride Suprock, una de las primeras en acudir en auxilio de su vecino en la calle 45 con la Octava Avenida, en plena Cocina del Infierno, donde se ha consumado el “milagro” de año nuevo.  “La montaña de basura es la única razón por la que sigue vivo”, confirma al New York Post un oficial de policía en el lugar de autos, rodeado con la cinta amarilla que identifica la “escena del crimen”.

      Lo cierto es que Nueva York parece estos días una Nápoles mafiosa y hedionda, con decenas de miles de bolsas basura acumuladas en las calles desde el día de Nochebuena. A la gran nevada blanca le siguió la gran nevada “negra”, con copos del tamaño de estas bolsas gigantes que forman auténticas barricadas en Broadway y aledaños (los contenedores no han llegado aún a la capital del mundo “civilizado”).

     Oficialmente, el cúmulo de basura se debe a que los camiones han tenido que hacer doblete como “quitanieves” para despejar las calles. A la falta de previsión se han unido un forcejeo sindical y un boicot más o menos encubierto, con el resultado que salta a la vista y las narices, para mayor deleite de las ratas gigantes de Manhattan.

     Precisamente hoy, y a medio gas, los camiones del Departamento de Limpiezas han vuelto a la faena y han prometido despejar las calles de las montañas negras. Si Vangelis Kapatos, el “suicida” frustrado, hubiera esperado unas cuantas horas para dar el “salto del ángel”, seguramente no lo habría contado.

       El joven, en pijama, fue asistido por varios vecinos tras su caída (de espaldas) sobre el “colchón” de basura. El impacto hizo que explotaran varias bolsas, que desparramaron su contenido de inmundicias por la acera. Kapatos quedó inmovilizado, sangrando por la nariz, pero totalmente consciente tras su salto desde más de 30 metros de altura.

       La ambulancia le trasladó al hospital Bellevue, donde permanece ingresado en condición estable, pese a sufrir varias fracturas. Los médicos aseguran que tardará posiblemente meses recuperarse, pero su vida está fuera de peligro.
       El joven estuvo en el mismo hospital hasta el pasado 29 de diciembre, al parecer por motivos “psiquiátricos”. Fuentes policiales aseguran que no es la primera vez que intenta suicidarse y que ya había “fallado” en otras dos ocasiones: intentando ahorcarse y cortándose con un cuchillo a la altura de la garganta.

       La policía no ha encontrado sin embargo una nota suicida en su piso. Sus vecinos le definen como “un joven taciturno y solitario”, siempre con los casquitos puestos. Kapatos, conocido en el barrio como “Angelo”, nació en Grecia y lleva viviendo en Nueva York desde los tres años. La mayor parte de su vida la ha pasado con sus abuelos griegos, definidos como “muy estrictos” por el vecino Austin Colyer: “El chaval siempre ha sido muy reservado; no tuvo lo que se dice una infancia feliz”.

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