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martes, 1 de septiembre de 2009

Un hombre asegura que tuvo encerrado en una jaula a un duende

Los vecinos que lo vieron aseguraron que el extraño personaje mide entre 30 y 35 centímetros de alto, que tiene "orejas puntiagudas", que "camina de costado" y que "impresiona tanto que da miedo".

Los vecinos de la localidad sanjuanina de Chimbas aseguran haber visto a un duende de orejas puntiagudas y de unos 30 centímetros de altura, que gruñe y "pega alaridos". Un hombre de 31 años afirma haberlo tenido encerrado en una jaula en su casa, pero al final lo dejó ir.

La noticia causó tal revuelo en el pueblo que hasta la Policía local fue ayer hasta una vivienda donde aseguraban que estaba el duende, según publicó el diario Diario de Cuyo. Sin embargo, el curioso personaje ya no estaba.

En sus numerosos testimonios, los vecinos aseguraron que el duende mide entre 30 y 35 centímetros de alto, que tiene "orejas puntiagudas", que "camina de costado" y que "impresiona tanto que da miedo". También sostuvieron que el extraño personaje "gruñe y de noche pega unos alaridos tan fuertes que se escuchan en todo el barrio y los perros se enloquecen".

El hombre que dice haber tenido en una jaula al duende es Ariel Fernández, quien, sin embargo, aseguró que lo liberó el miércoles pasado, tras cobrar desde 5 hasta 50 pesos para dejar verlo. Además, dice que se arrepiente mucho de haberlo dejado ir, porque al día siguiente fue a su casa "gente de la Universidad" a querer comprárselo.

"Era impresionante. Verde, daba mucho miedo. Yo no lo quise mirar mucho", contó una joven del barrio. "Mi mamá no se animó a ir a verlo, pero yo sí. Lo sacaron un ratito de la jaula y caminaba de costado en la mesa. No hablaba, hacía como unos gruñidos. Tenía cuatro dedos en vez de cinco", señaló a su vez otra vecina citada por el diario.

Un adolescente fue quien tomó registros del hecho. "Yo entré a verlo y le hice fotos con el celular. Movía las manitos, era muy feo, como un viejito deforme", agregó.

"Con la jaula y todo, Ariel lo encerró en el Renault 6 que tenemos en el fondo. Y él se guardó la llave. A veces lo traía al comedor, entonces venía la gente a verlo, y lo dejaba andar un rato por la mesa. El bicho estaba siempre agachadito, hacía ruidos. Y de noche daba unos alaridos... los perros se ponían a ladrar y los vecinos nos gritaban cosas", relató Vanesa, hermana menor del joven.

Según contó Ariel, encontró al duende "merodeando atrás del cementerio de Pocito", cerca de donde él trabaja, tras lo cual lo envolvió en una campera y se lo llevó. "Le tirábamos carne y pan, pero no comía. También le dábamos agua, pero no tomaba", agregó.

Finalmente, lo soltaron cerca de donde lo habían encontrado por dos motivos: se le había llenado la casa de gente, y "el bicho ya tenía los ojos colorados, y parecía muy triste o enojado".

Fuente: Minuto Uno (Argentina)

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